Género y calidad

Hay gente con buena voluntad. Todos los que tienen buena voluntad piensan que hay que hacer las cosas bien. Por ejemplo, están convencidos de que la igualdad de género en los proyectos es importante.

Pero en este y en otros asuntos hay siempre dos tendencias, que constituyen dos grupos definidos y, al hablar con unos y con otros, se puede ver que entre aquellos de buena voluntad hay los que creen que ha de tener prioridad la igualdad, y los que creen que la prioridad ha de ser que los proyectos tengan calidad. Es decir, los que prefieren que haya igualdad, aunque la calidad de los proyectos se resienta, y los que prefieren que los proyectos sean buenos, aunque haya más representantes de un sexo que del otro. Aquellos que priorizan la calidad, en cualquier caso, hacen esfuerzos para acercarse al máximo a la paridad (normalmente, aumentar el número de mujeres participantes); aquellos que priorizan la paridad, hacen lo posible por que los proyectos sean buenos.

También hay gente con mala voluntad y de estos también hay dos grupos: unos quieren la igualdad de género en la composición de los equipos -incluyendo incluso, a veces, más mujeres que hombres- y no les importa que como resultado los proyectos sean inútiles, y los otros quieren que los proyectos salgan bien -produzcan dinero, por ejemplo-, y les da igual si para ello hay que evitar por completo a las mujeres -puede, incluso, que las eviten a propósito, sin que la eficiencia lo justifique-. Una de las razones que pueden argüir los primeros para seleccionar más mujeres es que un mayor número de mujeres aumenta la calidad de los proyectos. Una de las razones que pueden argüir los segundos es que un mayor número de mujeres reduce la calidad de los proyectos. El que la calidad de los proyectos no tiene ninguna relación con el género de los miembros del equipo puede ser un argumento del arsenal de cualquiera de los dos grupos. Esto puede también formularse de forma inversa, según las circunstancias: El género de los miembros del equipo no tiene relación alguna con la calidad de los proyectos.

Los que tienen mala fe y quieren la igualdad sin importarles la calidad del resultado a menudo se confunden con los que tienen buena voluntad y, aun queriendo que los proyectos salgan bien, consideran una prioridad que haya igualdad de género. A veces se piensa que son la misma cosa, incluso por los miembros de estos mismos grupos.

Los que tienen mala fe y quieren que el resultado de los proyectos sea bueno sin importarles el número de mujeres que haya, e incluso dando prioridad a hombres con los mismos o menos méritos, son en ocasiones difíciles de distinguir de los que tienen buena fe y tienen interés prioritario en que los proyectos salgan bien.

En realidad, existen únicamente dos tipos de proyectos, que son claros y consistentes, por un lado, los que planean quienes tienen mala voluntad y, por el otro, los que planean quienes la tienen buena.

Gender and Quality

There are people of good will. All people of good will believe that things need to be done right. For example, they are convinced that gender equality is important in projects.

But in this, as in other matters, there are always two tendencies, which form two different groups, and if you talk to each other, you can see that among the people of good will, there are those who believe that equality should be the priority, and those who believe that the priority should be for projects to have quality. In other words, those who prefer equality even if the quality of the projects suffers, and those who prefer the projects to be good even if there are more representatives of one sex than the other. Those who prefer quality will always try to get as close to parity as possible (usually by increasing the number of female participants); those who prefer parity will do their best to ensure that the projects are good.

There are also people with bad intentions, and these too fall into two groups: some want gender parity in the composition of teams – sometimes even more women than men – and do not care if the projects are useless as a result, and others want the projects to be successful – to make money, for example – and do not care if this means avoiding women altogether – they may even avoid them deliberately, without efficiency justifying it. One of the reasons the former may argue for selecting more women is that more women will improve the quality of the projects. One of the reasons the latter may argue is that more women will reduce the quality of projects. That the quality of projects is unrelated to the gender of the team members can be an argument in either group’s armoury. Depending on the circumstances, it can also be formulated the other way round: The gender of the team members is not related to the quality of the projects.

Those with bad intentions, who want equality without caring about the quality of the outcome, are often confused with those with good intentions, who want projects to succeed but see gender equality as a priority. Sometimes they are seen as the same thing, even by members of the same groups.

Those who have bad intentions and want projects to succeed regardless of the number of women involved, and even give priority to men of equal or lesser merit, are sometimes difficult to distinguish from those who have good intentions and have a primary interest in the success of projects.

In reality, there are only two types of projects that are clear and consistent: those planned by people with bad intentions and those planned by people with good intentions.

3 respuestas a «Género y calidad»

  1. Los que tienen buena voluntad cortan, como mucho, un pie o una mano. Los que tienen mala voluntad amputan una mano, un pie y todo lo que pillen para mejorar su destreza.

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