Declaraciones con el sombrero de papel de aluminio

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Creo que la Tierra es plana. No lo digo con convicción, pero sí con entusiasmo.

La mayor parte de la población piensa que los terraplanistas somos tontos, retrógrados, ridículos. La ciencia, el simple sentido común, demuestra claramente que todo aquello en lo que creemos es falso.

Durante mucho tiempo estaba convencido de que los teraplanistas eran agentes infiltrados de la doxa, enemigos creados artificialmente para que la ciencia pudiera demostrar lo lista y lo buena que es, para que pudiera exhibir todas sus verdades incluso cuando nunca nadie se lo hubiera pedido. Para mí los terraplanistas eran como los flower power que se introducían en las manifestaciones y se mezclaban con los black panthers con el propósito de que pareciera que lo que reivindicaban estos últimos era “haz el amor y no la guerra”.

Quizá en el pasado uno se hacía terraplanista porque pensaba que la Tierra era, de hecho, plana. En la actualidad, sin embargo, parece que lo que la mayor parte está buscando es el sentido de pertenencia a un grupo que el terraplanismo procura – una comunidad mucho más unida que la del simple sentido común-. También, defender que la Tierra es plana llama más la atención, y se consiguen más likes, y se puede ir a congresos, en lugares exóticos -los mismos criterios por los que otros siguen al Manchester United-.

Ahora he pasado a ser uno de ellos, pero no son esos los motivos que me animan. Aunque yo no me sienta especialmente terraplanista eso no importa, porque gran parte de la gente con la que hablo diariamente cree que lo soy. La clave que resuelve esta paradoja es que todos los disidentes nos hemos asimilado y da igual que uno crea que con las vacunas te inoculan chips 5G, que no ha habido ningún ser humano jamás en la Luna, que la estela de los aviones envenena a la población, que ellos te manipulan el cerebro mediante ondas electromagnéticas, que la democracia es injusta, o que el arte actual es un fraude de la sociedad para la sociedad: el papel que te hacen representar en sociedad es el mismo en cualquiera de los casos. Es desagradable representar este papel, tener que defender públicamente que la Tierra es plana -que nadie imagine que me gusta-, pero de todas formas lo hago con resignación, con auténtico entusiasmo, si la alternativa es alabar la ciencia, el progreso, la libertad, y las aplicaciones de mensajería instantánea. Mejor ser terraplanista con estos, que sensato con los otros.

Cuentan en televisión con orgullo humanista que en M.I.T., ese laboratorio de nuevas formas de imperialismo tecnológico, han creado un chatbot para discutir online con chiflados que creemos en estas cosas. Esta inteligencia artificial utiliza las fórmulas verbales más ajustadas, sin que la pasión empañe sus argumentos, sin perder ese objetivo que persigue: anular toda posibilidad de contestar. El público aplaude que existan estos mecanismos de sentido común, que acabarán con esos y poco a poco con otros chiflados, los que dicen que  Elon Musk es un psicópata o que los sueldos son bajos, por ejemplo, acabaran definitivamente con las teorías conspirativas. Pero, ¿qué chiflado decide qué es una conspiración y qué no?

Vale. No creo que la Tierra sea plana. Pero eso de que la velocidad de la luz es constante, por eso sí que no paso.

Statements with a tinfoil hat

I believe the Earth is flat. I don’t say it with conviction, but I say it with enthusiasm.

Most of the population thinks that we terraplanists are silly, backward, ridiculous. Science, simple common sense, clearly shows that everything we believe in is false.

For a long time I was convinced that the terraplanners were infiltrated agents of doxa, artificially created enemies so that science could show how clever and how good it is, so that it could display all its truths even when no one had ever asked it to. To me the terraplanners were like the flower power people who would sneak into demonstrations and mingle with the black panthers in order to make it look as if the latter’s claim was ‘make love not war’.

Perhaps in the past one became a terraplanist because one thought that the Earth was, in fact, flat. Nowadays, however, it seems that most people are looking for the sense of belonging to a group that terraplanism provides – much stronger community than that of just common sense. Also, advocating that the Earth is flat gets more attention, and you achieve more likes, and you can go to conferences, in exotic places – the same criteria by which others follow Manchester United.

Now I’ve become one of them, but those are not the reasons that encourage me. Although I don’t feel particularly terra-planning myself, it doesn’t matter, because most of the people I talk to on a daily basis believe I am. The key that resolves this paradox is that all of us dissidents have assimilated and it doesn’t matter if one believes that vaccines inoculate you with 5G chips, that there has never been a human being on the Moon, that the wake of aeroplanes poisons the population, that they are manipulating one’s brain by electromagnetic waves, that democracy is unjust, or that current art is a fraud of society for society: the role they make you play in society is the same in any of the cases. It is unpleasant to play this role, to have to defend publicly that the Earth is flat – let no one imagine that I like it – but I do it with resignation anyway, with genuine enthusiasm, if the alternative is to praise science, progress, freedom, and instant messaging applications. Better to be a terra-planner with these than sensible with the others.

They tell on television with humanist pride that at M.I.T., that laboratory of new forms of technological imperialism, they have created a chatbot to discuss online with crackpots who believe in these things. This artificial intelligence uses the most appropriate verbal formulas, without passion tarnishing its arguments, without losing the objective it pursues: to nullify any possibility of replying. The public applauds the existence of these common sense mechanisms, which will put an end to these and little by little other crackpots, those who say that Elon Musk is a psychopath or that salaries are low, for example, will definitively put an end to all conspiracy theories. But what crackpot decides what is a conspiracy and what isn’t?

All right, I don’t believe that the Earth is flat. But that the speed of light is constant, man, that’s something I really don’t buy.

Una respuesta a «Declaraciones con el sombrero de papel de aluminio»

  1. Vaya!! En un princípio he pensado que tenías un arrebato de necesidad grupal, necesidad intrínseca en todo humano …bueno, eso dicen .
    Pero ya siguiendo la lectura he comprendido que entre lo Sensato y los terraplanistas has decidido ponerte el sombrero de papel de aluminio.
    Será cosa del cambio.? Digo ….del cambio del verano al otoño …..un abrazo.

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