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Una señora ha publicado unas imágenes en la red de lo que ella llama “una performance”, que muestran cómo entra en la feria de Madrid con un cartel amarrado al cuello en el que, con torpes caracteres, ha escrito “I am an artist. I need a gallerist”. El cartel también muestra la dirección de su página web personal.

Por lo que se puede colegir leyendo los comentarios, el sentido de la acción es directo: «hay solo una pequeña selección de artistas con galeristas”, y yo quiero ser seleccionada, yo necesito también un galerista. Es decir, que la acción es un anuncio de disponibilidad, un anuncio, publicidad. Con muy buena voluntad se podría leer una ligerísima capa irónica que implique una reivindicación, una denuncia de cómo el mercado del arte está injustamente constituido.

Pero lo que dice, o lo que quiere decir, requiere alguna información adicional, y quizá podría aportarla la respuesta a estas preguntas: ¿necesita un galerista o una galería que represente su trabajo?, ¿es vender sus obras lo que necesita? ¿necesita el dinero que le pueda procurar la venta? ¿o lo que busca es el reconocimiento, o la fama? Cómo dice “un galerista”, ¿será que necesita una persona a su lado, alguien que le entienda, que crea en ella, que le adule? La necesidad que un galerista saciaría ¿sería entonces la de dinero, la de fama, la de amor, la de la vanidad, la de autoestima?

El contexto artístico se ha acostumbrado a una concepción del arte más bien pobre, autocomplaciente, y nadie se sorprende de cosas así; los que menos, los propios autores, que creen enarbolar la bandera auténtica del arte, sin incertidumbre. De hecho, el caso es exactamente como la publicidad, que bombardea a la población con mentiras, insultos, trampas, infantilismo, mensajes neoliberales y sexistas, y todos desestiman la crítica diciendo “es sólo un anuncio”. Pero “es sólo arte” es una frase inconsistente, a poco que hayas vivido el arte, a poco que hayas vivido. A mí me entristece.

“I am an artist. I need art” no es mala definición de “artista”. Los galeristas no dan arte; en todo caso, lo quitan.

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